Las lesiones más frecuentes en pádel: qué dice la ciencia y qué le pasa a tu cuerpo

Por Daniel Mediavilla — Fisioterapeuta colegiado nº 3170 COFPV, Infinitum Corpore Fisioterapia (Bilbao y Derio)

Hay una molestia que casi todos los padelistas conocen: el codo que protesta al final de cada partido, la rodilla que chirría al bajar las escaleras al día siguiente o el hombro que se resiente con cada smash.

Y es que el pádel tiene una trampa: parece un deporte moderado hasta que te fijas en lo que realmente hace tu cuerpo.

Revisiones científicas describen el pádel como un deporte intermitente de alta intensidad con una demanda cardiovascular que mantiene la frecuencia cardíaca entre el 70 y el 80% de la máxima durante la mayor parte del partido. Por encima de todo esto, incluye cambios de dirección explosivos, aceleraciones hacia la red, frenadas bruscas y golpeos repetidos.

En un torneo, puedes jugar dos o tres partidos en el mismo día. La carga acumulada es considerable, aunque el cuerpo no te lo diga hasta el día siguiente o hasta que ya sea demasiado tarde para parar.

La mayoría de las lesiones en pádel no ocurren por un golpe o caída. Ocurren por sobrecarga progresiva que el tejido no puede seguir tolerando.

Cuánto se lesionan realmente los padelistas

Una revisión sistemática publicada en 2023 en BMJ Open Sport & Exercise Medicine (Dahmen et al.) analizó los datos de más de 2.000 padelistas de distintos niveles. Los resultados son claros:

La prevalencia de lesión a lo largo de la carrera deportiva oscila entre el 60% y el 95% de los jugadores.

La prevalencia en los últimos 8-12 meses se sitúa entre el 40% y el 72%.

La tasa de incidencia es de 3 lesiones por cada 1.000 horas de entrenamiento y 8 lesiones por cada 1.000 partidos disputados.

Más del 53% de los jugadores lesionados necesitaron más de un mes para recuperarse completamente.

Traducido: si juegas al pádel de forma regular, las probabilidades de lesionarte en algún momento son superiores a las del tenis (0,04 y 3,0 lesiones por cada 1.000 horas de exposición frente a 8 lesiones por cada 1.000 partidos disputados). Y cuando pasa, no suele ser algo que se solucione en una semana.

La buena noticia es que la mayoría de estas lesiones son predecibles y responden bien a un tratamiento estructurado cuando se abordan a tiempo.

Si quieres consultar los datos completos, puedes acceder al estudio original aquí: Incidence, prevalence and nature of injuries in padel: a systematic review

Las lesiones más frecuentes

1. El codo: la lesión más reportada

El codo es la región anatómica más frecuentemente afectada en los padelistas, según cinco de los ocho estudios incluidos en la revisión de Dahmen, la patología más habitual es la tendinopatía extensora lateral, también conocida como epicondilitis o «codo de tenista».

En el pádel hay un factor específico que lo explica: a diferencia del tenis, la pala no tiene encordado. Eso significa que la tensión del impacto la absorbe directamente el antebrazo. Sumado a los golpes repetidos, el tejido tendinoso del codo acumula microtraumatismos que, si no se manejan, acaban en dolor crónico.

Un dato que llama la atención es que el 74,4% de los jugadores lesionados reportaron epicondilitis como su lesión principal. Casi tres de cada cuatro.

2. La rodilla: la segunda más frecuente

La rodilla aparece en todas las revisiones epidemiológicas como la segunda zona más afectada. Las lesiones más reportadas incluyen esguinces, lesiones de menisco, tendinopatía rotuliana y sobrecarga de la articulación femoropatelar.

¿Por qué la rodilla? El pádel implica cambios de dirección continuos, frenadas sobre una pierna y posiciones de semi-sentadilla prolongadas para mantener la posición de juego. Cada una de esas acciones carga la rodilla de forma repetida.

Un jugador con poca fuerza de cuádriceps, un control de cadera deficiente o un historial de lesión anterior tiene mucho más riesgo de que la rodilla empiece a protestar.

3. El hombro: el smash tiene un precio

El hombro es la tercera región más afectada. Las lesiones más frecuentes implican el manguito rotador, la bursa subacromial y los tendones del bíceps y supraespinoso.

El smash y la bandeja son golpeos repetidos por encima de la cabeza que someten al hombro a una carga excesiva, especialmente en la fase de deceleración después del impacto. Si hay fatiga muscular, si la técnica falla o si el músculo no tiene la fuerza y el control suficientes para estabilizar la articulación, el tejido tendinoso lo paga.

4. La zona lumbar: el precio de los cambios de dirección

La lumbalgia es otra de las lesiones habituales, especialmente en jugadores de más de 35 años y en aquellos con mayor IMC. Los cambios de dirección explosivos, la posición de juego en flexión de tronco y la demanda sobre la musculatura del core en situaciones de alta velocidad ponen a prueba la columna lumbar de forma repetida.

5. Gemelo y pie: las lesiones que se ignoran hasta que no se puede correr

El gemelo y la fascia plantar aparecen con regularidad en los estudios epidemiológicos sobre pádel, especialmente en jugadores de más edad.

La demanda explosiva del pádel (sprints cortos, frenadas, empuje desde la punta del pie) sobrecarga el tendón de Aquiles, el tríceps sural y la fascia plantar. Cuando aparece dolor en el talón por la mañana al levantarse, o una tirantez en la pantorrilla que no cede, son señales que conviene leer bien antes de que escalen.

 

En resumen: dónde, qué y cuándo

Localización

Lesión más frecuente

Señal que no debes ignorar

Codo

Tendinopatía extensora (epicondilitis)

Dolor al hacer la pinza o al extender el brazo con resistencia

Rodilla

Sobrecarga femoropatelar, menisco

Dolor al bajar escaleras o al levantarse de la silla

Hombro

Manguito rotador, bursitis

Dificultad para levantar el brazo o dormir sobre ese lado

Lumbar

Contractura, ciática

Dolor que baja por la pierna o rigidez intensa al levantarte

Gemelo / pie

Gastrocnemio, fascia plantar

Tirantez matutina o dolor en el talón al apoyar

Para profundizar en las demandas físicas y biomecánicas del pádel, puedes consultar esta revisión científica: Performance Outcome Measures in Padel: A Scoping Review

Y si te interesa específicamente la carga cardiovascular y física en competición: Conditional Performance Factors in Padel Players: A Mini Review

Cuándo suele aparecer la lesión

Un dato que aparece de forma consistente en la investigación sobre pádel: el 40-42% de las lesiones ocurren hacia el final del partido o la sesión, cuando la fatiga muscular ya ha mermado la capacidad del tejido para tolerar más carga.

Eso explica algo que muchos padelistas han experimentado: llegas bien al partido, juegas el primer set sin problema, y en el tercer set o en el calentamiento del segundo partido del día empiezan los problemas.

La fatiga no sólo agota las piernas sino que también cambia la mecánica del golpeo, reduce el control muscular y aumenta la carga sobre tendones, ligamentos y las fascias. Esto tiene implicaciones prácticas para preparar un torneo: no basta con llegar en forma. Hay que llegar con tejidos que toleren la carga acumulada de varios partidos seguidos.

Si quieres ver el análisis completo sobre la estructura temporal del partido y cómo afecta al rendimiento: Performance Analysis in Padel: A Systematic Review

Por qué aguantar no es una estrategia

La mayoría de las lesiones de pádel son de tejido tendinoso o muscular. Y el tejido tendinoso tiene una característica que hay que entender bien: no se recupera solo con reposo.

El tendón necesita carga progresiva, controlada y bien dosificada para remodelarse y recuperar resistencia. El reposo elimina el dolor temporalmente porque reduce el estímulo, pero no repara el tejido al 100%. Por eso es tan común el patrón de mejoría-recaída que muchos padelistas conocen: descansas dos semanas, vuelves a jugar, y en el tercer partido vuelve a aparecer.

Lo mismo ocurre con las sobrecargas musculares: sin un trabajo específico de fuerza y readaptación, el músculo vuelve al mismo punto de vulnerabilidad.

Si llevas más de tres semanas con una molestia que no mejora, aguantar no está resolviendo nada. Está posponiendo el problema.

Si tienes una molestia que se repite, no esperes al siguiente torneo para mirarla

Las lesiones de pádel siguen patrones reconocibles. El codo, la rodilla, el hombro y la zona lumbar tienen mecanismos de lesión concretos, y la mayoría de ellos responden bien cuando se abordan con un plan estructurado y a tiempo.

Si llevas semanas con algo que no termina de ceder, o si en el último torneo notaste que tu cuerpo llegó al límite antes de que terminara el partido, ese es el momento de hacer algo al respecto, no de aguantar hasta el siguiente.

En Infinitum Corpore trabajamos con padelistas en Bilbao y Derio que quieren entender qué está pasando en su cuerpo y volver a jugar con más seguridad. La primera valoración biomecánica sirve para poner orden: qué hay, por qué está ahí, y qué camino tiene más sentido.

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