El codo de tenista: por qué la epicondilitis no se resuelve con solo descanso

Por Daniel Mediavilla — Fisioterapeuta colegiado nº 3170 COFPV, Infinitum Corpore Fisioterapia (Bilbao y Derio)

Jugar al pádel es tu momento de relax, tu momento de desconectar del trabajo y del estrés de la vida. Pero también es un hobby que puede generar lesiones. La más común es el codo de tenista. 

Mucha gente lo sufrió en el pasado y otra mucha no lo ha sufrido para nada. Y podemos estar de acuerdo en que no queremos que pase o vuelva a pasar. 

Por eso en este artículo hablaremos sobre el codo de tenista: cuáles son las principales causas por la cual aparece, por qué únicamente descansar o dejar de entrenar no lo soluciona y qué hacer en consecuencia. 

El pádel carga el codo de una forma diferente

Piensa en lo que hace tu brazo cuando golpeas en pádel. El smash, la bandeja o la volea son gestos que no harías en ningún otro contexto de tu vida, patrones de movimiento únicos de este tipo de deportes

Y ese es exactamente el problema. La musculatura del antebrazo no está acostumbrada a esa demanda fuera de la pista. Y dentro de ella la repites decenas de veces. Para los que ya están acostumbrados es simplemente un día más, pero para aquellos que están empezando es como si fueran al gimnasio y harían press banca directamente con 100 kg. 

La probabilidad de que aparezca esta lesión es mucho mayor en pádel debido a un dato muy interesante: la pala no tiene encordado.

“¿Y qué tiene que ver que te hayan encordado o no?”

La función que tiene el encordado es actuar como un pequeño amortiguador que absorbe parte del impacto antes de que llegue completamente al brazo. En el pádel, al no tenerlo, eso no existe. Por lo tanto, cada golpe transmite toda la vibración del impacto directamente al antebrazo, lo cual lo sobrecarga. 

El momento más crítico no es el impacto en sí, sino esa fase de deceleración, donde los músculos tienen que parar el movimiento de golpe, es donde el tendón trabaja más y donde más se acumula la carga. ¿Un partido?, tolerable. ¿Tres partidos a la semana durante meses? El tendón no lo aguanta.

Por qué el reposo alivia pero no cura

Cuando algo duele, parar parece lo más sensato (y en muchos casos lo es). Pero el tejido tendinoso no funciona como un músculo o como una articulación, tiene su propia biología y eso cambia todo el enfoque.

Tendinitis vs. tendinosis: la distinción que lo cambia todo

Durante años se llamó «tendinitis» a cualquier dolor tendinoso porque se asumía que había inflamación. El tratamiento derivado de esa idea era lógico: reposo, antiinflamatorios y hielo.

El problema es que en la mayoría de los casos de dolor crónico del codo (especialmente en deportistas de raqueta) no hay inflamación. Lo que hay es tendinosis: una degeneración de las fibras de colágeno del tendón causada por sobrecarga acumulada sin recuperación adecuada.

La diferencia importa porque las dos condiciones necesitan cosas opuestas.

La inflamación se reduce con reposo y la degeneración tendinosa no. El tendón degenerado no tiene capacidad de auto-regenerarse con inactividad. Necesita estímulo mecánico controlado para que el tejido se remodele y recupere resistencia.

Cuando descansas dos semanas, el dolor baja porque reduces el estímulo sobre el tejido ya irritado. Pero la estructura del tendón no ha mejorado y en cuanto vuelves a jugar, vuelve de nuevo.

¿Qué necesita el tendón para recuperarse?

El tendón degenerado necesita estímulo mecánico progresivo y controlado que induzca la remodelación del tejido.

Los ejercicios de carga progresiva (especialmente los excéntricos) han demostrado ser el tratamiento de referencia para las tendinopatías porque respetan la biología del tendón y le dan el estímulo necesario para reorganizar sus fibras de colágeno sin sobrecargarlo.

¿Cómo es un proceso de recuperación estructurado?

Un abordaje bien planteado para la epicondilitis tiene varias fases, aunque el orden y el contenido de cada una depende del caso concreto.

En términos generales, el proceso pasa por:

  • Reducir la irritabilidad del tejido. Antes de cargar, hay que bajar la sensibilidad del tendón al movimiento. Esto no significa parar completamente, pero sí modificar la actividad para no seguir acumulando carga sobre un tejido ya en el límite.
  • Introducir carga de forma progresiva. Ejercicios específicos, con la musculatura correcta, a la intensidad y el volumen adecuados para el momento del proceso. Esto requiere valorar bien el punto de partida.
  • Avanzar hacia la demanda real del deporte. La última fase conecta el trabajo de fuerza con los gestos reales del pádel — los que generaron la lesión. Sin este paso, la recuperación clínica no se traduce en capacidad para jugar sin recaer.

Señales de que tu codo necesita valoración

Hay molestias que se pueden manejar solos durante un tiempo. Y hay señales que indican que el ciclo ya no se va a resolver sin intervención:

Llevas más de 6-8 semanas con dolor que no remite completamente entre sesiones de juego. A partir de ese punto, el tejido ya no se está recuperando entre estímulos. Necesita una intervención que cambie la dinámica.

El dolor aparece en gestos cotidianos. Abrir un tarro, coger una botella, dar la mano. Cuando la epicondilitis invade los gestos del día a día, el tendón está en un estado de irritabilidad alta que no va a mejorar solo con reducir el pádel.

Ya has parado más de dos veces y el dolor vuelve cada vez que reincorporas. Ese patrón confirma que el reposo no está resolviendo el problema de base. Cada vuelta sin readaptación reinicia el proceso desde el mismo punto de fragilidad.

Te has puesto una codera y reduces el dolor al jugar pero no mejoras. La codera modifica la distribución de carga en el codo y puede aliviar síntomas, pero no trata la tendinosis. Es una herramienta de manejo temporal, no de recuperación.

El codo no se arregla esperando. Se arregla con un plan

Si llevas meses en el ciclo de reposo y recaída, no es porque el codo sea especialmente rebelde. Es porque el enfoque no ha sido el correcto.

La tendinopatía del codo en padelistas tiene un tratamiento efectivo. Requiere entender el estado real del tejido, diseñar una progresión de carga adecuada a ese estado, y avanzar hasta que el codo tolere la demanda real del deporte. Sin saltarse fases.

En Infinitum Corpore trabajamos con padelistas que llegan exactamente con ese historial. La primera valoración sirve para poner nombre a lo que está pasando, entender en qué fase está el tendón, y diseñar un plan con una dirección clara.

No para parar de jugar indefinidamente. Para volver a jugar sin que el codo sea lo primero que notas en cada partido.

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